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Urbanismo Participativo

A continuación os dejamos un artículo, que hemos tenido el honor de colaborar en su redacción con Josep Mª Llop,  recogiendo nuestras reflexiones a propósito de la Guía de buenas prácticas en los procesos de participación ciudadana  en el urbanismo, que está desarrollando la UNESCO. Esperamos  disfrutéis tanto leyéndolo, como nosotros en su redacción.

1.- El Derecho al Plan es la clave del Derecho a la Ciudad.

Un urbanismo participativo tiene una base en el reconocimiento de la soberanía de las personas, su derecho a formar parte activa y protagonista de su lugar de vida. En este caso las ciudades que hoy producen la mayor economía y donde vive un porcentaje mayor de población del mundo. El concepto del Derecho a la ciudad está muy presente en el ámbito internacional, con una raíz histórica en Henri Lefebre, 1968 (1).  En este artículo se entiende en relación con la planificación física. Poniendo en relación ambos campos se puede afirmar: Que el derecho a la ciudad debe empezar en el “derecho al plan”. El derecho de que la población entienda el plan y pueda participar en su elaboración y en su gestión o ejecución. Los planes sencillos y claros, que se entiendan,  serán más transparentes y en función de ello la arbitrariedad o la corrupción disminuirán su campo de acción. La población aumentará su soberanía: es decir su capacidad de ser activos en el desarrollo de la propia ciudad. No solo será actor de participación será además agente del proceso de urbanización y desarrollo de esa ciudad. Este cambio de cultura política y técnica afecta a las administraciones, en esos dos niveles, pero muy especialmente a la formación y estilo de los planificadores.

Esto es estratégico en contextos de fuerte desarrollo y aún más donde las ciudades vienen marcadas de trazas de exclusión o segregación social. Ver los trabajos (2) de Soobs Moonsammy, Geógrafa Urbanista de la ciudad de Durban, miembro creador de la Escuela de formación urbana MILE. Quién en su Tesis Doctoral estudia la relación entre conocimiento urbano de la población y la cultura de planificación de los políticos y profesionales, en el entorno sudafricano marcado por el Apartheid. Estas reflexiones, junto a las del Equipo de Comunica Ciudad (3), formado por Sonia Puente y Miguel Couto, suman a las producidas en el campo profesional, sobre planes, proyectos y participación, en el contexto postcrisis español. En ambos casos se confirma la necesidad de cambio de la cultura y por ende de la formación, de los administradores del urbanismo, tanto a nivel técnico como político.

2.- El sentido de la participación de las personas en el plan.

La consideración habitual del derecho o del principio de participación de la población en el urbanismo es por su carácter de usuarios del lugar. Además del concepto de lo que podemos llamar de ampliación democrática. Ampliar las posibilidades reales de participación en los asuntos públicos o comunitarios de la gente ver la cita de JOAN PRATS de 2011 2011 (4). Pero cuando el binomio es urbanismo y participación pienso que hemos de ir más allá. Ahí van mis reflexiones. Fruto de la experiencia profesional y personal como Director de Urbanismo de mi ciudad, catalana media (Lleida) en un amplio período de 28 años (1979-2007) y una etapa intermedia de 4 años (1987-1991) como Director de Urbanismo de Barcelona, durante su transformación para los Juegos Olímpicos de 1992. En esos años de trabajo con participación en el urbanismo, tanto con los políticos como especialmente con los habitantes, he aprendido esto:

1º) La población ofrece elementos claves en el conocimiento de detalle o de los detalles, de los temas urbanos a resolver. Esa información de detalle es valiosa no solo como dato si no como ampliación de la aproximación derivada de la estadística o de la  planimetría o de otros tipos del urbanismo tradicional. Saber el detalle de algo puede ser la clave de la solución al problema. En los detalles del problema está la solución.

2º) Esa población además ofrece su conocimiento o su información de las o de sus prioridades, lo que es de gran valor para las propuestas del plan y de proyecto, pero especialmente para la programación, de las acciones de gobierno para resolución de los problemas y sobre sus soluciones.

3º) Además se aprende en las experiencias que la población tiene conocimiento y tiene saberes, esto es el valor de poner en relación los detalles con sus prioridades propias, las capacidades con las prioridades de los otros, actores o agentes de las políticas urbanas. Es decir saben “intermediar” entre el querer hacer o el poder hacer, eso les da y nos debe dar criterios de la viabilidad del plan y de sus propuestas. Esta validación o consideración de la viabilidad, presente en el dialogo de los procesos de participación, es otra de las consideraciones que enriquece el urbanismo participativo.

4º) También se aprende puesto que el proceso de participación en el urbanismo es educativo, no solo para la población, es educativo para los políticos o los técnicos que entran en ella. Hay que superar criterios paternalistas, de que tú participas para que yo decida. Visto y pensado así desde las instancias más oficiales o técnicas. En el diálogo sobre los temas urbanos, donde muchas veces el “especialista” es el vecino o mejor dicho la vecina, quién aprende es quién escucha y dialoga con sus criterios diferentes. Se aprende de la ecuación: detalles, prioridades, viabilidades, y nuevas conocimientos, que generarán nuevos enfoques o nuevos métodos de regulación y/o de resolución del urbanismo local.

Porque una de las claves de la relación urbanismo y participación es la escala de los temas de trabajo. Esas escalas pequeñas, medias o intermedias, es donde el diálogo es educativo. En el mejor sentido de la educación, entendida sobre la base del respeto que está en la base de la confianza.

Esos procesos positivos generan de verdad una ampliación de la democracia, pero a la vez amplían los conocimientos de todos. Por ello siempre recuerdo con emoción el día, que en un barrio de mi ciudad, al ir a discutir sobre las propuestas urbanísticas del Plan General de la ciudad, uno de sus vecinos me dijo: “Usted es bienvenido aquí porque sabe que nosotros sabemos más del barrio, pero a la vez nosotros sabemos que usted sabe más de la ciudad”. Esta lección requiere de respuestas también en el plano técnico, con planes legibles por todos y para ello hemos elaborado la metodología de Plan Base. En eso se ha concentrado el trabajo de la Cátedra UNESCO UdL CIMES estos últimos años (2012-16). Para más información: cimes.jmllop@gmail.com

3.- El plan base de acción, de formación y de participación.

La propuesta tiene dos registros. El propio de la metodología de plan base y el concepto de ciudades y muy especialmente de las escalas intermedias. Donde el diálogo es más directo y donde la población entiende o es más especialista del tema. Se trata de ayudar a cambiar los métodos de planificación heredado de la mala tecnocracia o burocracia. Planes claros con sentido de planes de acción. Pero además con sentido político de derecho al plan. En esta línea genérica y general se inscribe el método de un plan base.

El método de “Plan Base” no es alternativo a ninguno de los métodos de planificación para el desarrollo sostenible de cada país. Se trata de combinar un estudio  (diagnostico) y las propuestas (plan). Que por su agilidad, sencillez y sentido de solidaridad, busca poner en la agenda internacional el rol y potencial de las ciudades y escalas intermedias. Para favorecer la calidad de la urbanización y generar desarrollo. Este nivel básico de plan ofrece una fase inicial y complementaria de otros métodos y procesos siguientes:

  1. Es un plan base de acción, complementario de la planificación de desarrollo y/o estratégica. El plan base no es el final, es el inicio de la planificación. Por ello en cada país su continuación será sus tipos de planes. Estos deberán ajustarse a sus condiciones normativas. Debe entenderse muy bien esta característica de propuesta inicial, pero no de solución final, siempre complementaria de otros tipos de planes.
  2. Es un camino de formación y participación donde el urbanismo es una clave de educación. Porque de un modo claro y sencillo expresa los objetivos de la planificación física o urbanística, para que puedan ser explicados y debatidos con todos (ciudades educadoras y cívicas).

Estos dos conceptos se pueden articular en una línea educativa. Mediante la realización de módulos de formación que se basan en el método de plan base. Se realizan con otras instituciones, académicas y/o oficiales. Que forman a sus profesores y/o estudiantes o a funcionarios públicos de esas mismas ciudades. Además al enfocar, como trabajo de capacitación, la redacción del plan base de sus propias ciudades, tiene una raíz formativa real muy positiva. El resultado es un producto útil para la sociedad de cada una de las ciudades. En los últimos cuatro años de trabajo (2012-2016) se han desarrollado 26 módulos, en diferentes países del mundo. Con más de 1.000 participantes. Es la prueba de que tiene mucho recorrido y que es muy fácil su organización colaborando con muchos entes. En definitiva se trata de articular mediante la formación los dos criterios de fondo, esto es así: Planes base para la base. Planes de acción y de formación.

4.- Criterios del urbanismo para la inclusión en las ciudades.

La política urbana socialmente inclusiva se centrará diversos ámbitos según Lahosa, Josep Maria y Pascual, Josep Maria; 2006, Ayuntamiento de Barcelona. El primero hace referencia a la inclusión social en su sentido más amplio y los restantes a la lucha ante las situaciones específicas, de acción inclusiva y de prevención social. Se entiende por prevención para una seguridad inclusiva: “las actuaciones de anticipación (medidas y acciones no penales) que pretenden, de forma específica, reducir o canalizar positivamente la conflictividad social (explícita o latente) que está en el origen de las agresiones entre las personas y sus bienes públicos y privados, y que genera inseguridad ciudadana y reacción social segregadora” texto de J.M. Lahosa y J.M. Pascual Esteve para el Fórum Español para la prevención y la Seguridad Urbana. 2008). En este marco de política de inclusión, entran las reflexiones de cómo modelar el espacio urbano y los instrumentos de plan y de proyecto urbanos, según el trabajo de Josep Mª Pascual y de Josep Mª Llop, 2011 (5).

4.1.- Ámbito General de la estructura urbana:

El marco estratégico y referencial para todas las políticas urbanas y de inclusión social. Contiene los principios de actuación, de todas las políticas y para todas las personas. Con criterios de actuación positiva a favor de las personas y barrios más desfavorecidos para reducir vulnerabilidad. Mediante medidas de accesibilidad universal, nuevas centralidades en barrios periféricos, espacios públicos de encuentro y convivencia, nuevas actividades productivas y de ocupación, equipamientos sociales, culturales y educativos, etc. Acciones destinadas a Construir un entorno urbano de calidad para todas las personas; Generar nuevas oportunidades de empleo y promoción educativa y cultural; Fortalecer una cultura de convivencia y confianza entre la ciudadanía y Socializar las políticas preventivas en el ámbito urbano y regional.

El ámbito general o estructural es esencial en la lucha contra situaciones de exclusión en sentido estricto. Si la ciudad avanza hacia un modelo de segregación de espacios y vecinos, las inversiones sociales y en protección sólo servirán para justificar una urbanización insostenible en lo social y lo medioambiental. La opción por un modelo de ciudad integradora y sostenible es esencial para el desarrollo de una actuación inclusiva.

4.2.- Un urbanismo integrador socialmente:

En el ámbito de las políticas de inclusión social, a menudo y de manera errónea se ha diferenciado entre la política de las “piedras” (urbanismo y obra pública) y la política hacia las personas (bienestar social, educación y cultura). Las personas viven y se interconectan a través del medio urbano. De forma que la calidad de vida de las personas dependerá de su calidad, así de cómo se desarrollen en él los procesos de inclusión / exclusión. El urbanismo es básico en las políticas de inclusión social y debe tener estas características:

  • – Reducirá los desequilibrios sociales y territoriales entre los barrios o entre los municipios de la aglomeración o territorio: Dispondrá de un mínimo de equipamientos educativos, sociales y culturales para que todos los barrios o municipios pequeños  tengan consideración de barrios-ciudad o municipios-ciudad.
  • – Apostará claramente por el poli centrismo y la creación de nuevas centralidades en los municipios medios  y a nivel metropolitano entre ciudad central y municipios conectados. Romperá el esquema centro-periferia.
  • – Actuará mediante un modelo de ciudad compacta (densidad razonable en todo el espacio urbano y urbanizable) con diversidad de funciones en toda el área urbana.
  • – Revitalizará los centros históricos de los municipios para generar identificación con la ciudad mejorar la calidad de vida de les personas que viven.
  • – Pondrá en valor los espacios naturales y libres del municipio para mejorar la calidad de vida en el municipio y como elemento singular y de atracción.
  • – Fortalecerá la comunicación entre los barrios y los centros de manera que no existan barrios segregados.
  • – Dispondrá una red infraestructuras y servicios urbanos básicos de calidad, accesibles para todo el mundo.
  • – Dispondrá de un sistema integrado de transporte público que permita una movilidad fácil, sostenible y guiada por criterios de equidad y cohesión territorial.
  • – La ciudad o municipio se articulará mediante una red de espacios públicos y naturales, por su incidencia en la cohesión social de la ciudad.
  • – Combatirá la infravivienda. Asegurará una amplia oferta de viviendas asequibles con una proporción significativa de vivienda social.

3.2.- Un espacio público cohesionado e inclusivo

Un espacio público, diseñado a partir de una clara definición de objetivos sociales a conseguir para la ciudadanía puede tener los siguientes impactos sociales positivos:

  • – Dar centralidad y, en consecuencia, iniciar la recuperación de periferias, siempre que se recuperen espacios marginales, segregados e inaccesibles en lugares accesibles, de encuentro, donde puedan emerger actividades económicas, ya sean comerciales o oficinas. Tiene como consecuencia incrementar el precio del suelo de los alrededores, hecho que significa un aumento de la renta de los vecinos y vecinas.
  • – Generar identidad. Convertir los espacios en lugares, es decir, en lugares significativos para la ciudadanía; espacios dignos, bellos, con valor simbólico que permitan que la gente se sienta del lugar y del barrio. El sentimiento de pertenencia es clave para la autoestima y fortalece el progreso del conjunto del barrio.
  • – Generar capital social. Constituir un espacio de encuentro y convivencia genera conocimiento mutuo, identifica y difunde a través de las relaciones vecinales los retos del barrio y permite la colaboración vecinal.
  • – Constituir un equipamiento abierto, para practicar deporte y actividades de diversión para todo el mundo, pero muy  especialmente para el vecindario con menos posibilidades de renta y con viviendas más deterioradas, que son quien más utilizan el espacio público.
  • – Fortalecer la cultura más popular y de barrio, si sirve para la realizar fiestas populares y actividades culturales y solidarias en la calle.
  • – Promover la integración cultural en la diversidad de orígenes geográficos, lenguas y edades, como consecuencia de los impactos anteriormente señalados.

4.3.- Criterios de inclusión en Planes y proyectos:

A partir de éstas consideraciones se establecieron los criterios que un plan de inclusión social ha de reclamar al equipo de gobierno para conseguir una mayor cohesión social en los proyectos de espacio público:

  • – Accesibilidad universal en todos los espacios (ancianos/as, infancia, personas con movilidad reducida).
  • – Multifuncionalidad. Disponer de espacios para niños y niñas, juventud y gente mayor, y con distintos usos (deportivo, paseo, comercial, etc.) es básico para conseguir ser un lugar de encuentro y convivencia.
  • Participación del vecindario y de los profesionales de Servicios  Sociales para la definición de los distintos retos y expectativas de los diferentes segmentos de la población en el diseño y realización del proyecto.
  • – Que mejore la imagen del barrio o del municipio por su belleza (no implica más caro) y por su utilidad.
  • – Simbolismo, que existan elementos que recuperen la memoria del barrio o del municipio y símbolos que favorezcan la identificación con el barrio y la autoestima vecinal. “Monumentalizar las periferias”.
  • – Prevención. El espacio abierto permite identificar situaciones de riesgo que permiten un tratamiento social. Es importante tratar los temas con sentido de la anticipación para la mejora social y de la convivencia, por ejemplo el tratamiento de grupos jóvenes “molestos”, los “botellones”, etc.
  • – Seguridad. Conseguir unos espacios públicos seguros no puede conllevar su cierre ni la privatización de su uso. Se debe tener en cuenta la iluminación y la visibilidad en todos los lugares que generaren un ambiente seguro; y asegurar el fácil aviso por parte de los vecinos a los cuerpos policiales.
  • – Integración. Conseguir que las personas de orígenes diversos participen en el uso del espacio público.

Estos criterios se deben aplicar de forma similar al conjunto de los departamentos municipales. Así, contando con los mismos recursos pero orientados hacia criterios sociales, se consiguen importantes avances en la cohesión social de los municipios.

5.- Algunos ejemplos de un urbanismo participativo, educativo e inclusivo.

Este apartado es para dar pista o sugerencias. No se trata de un catálogo ni una recolección sistemática. Los ejemplos forman parte de mi experiencia y de aportaciones del equipo redactor. Son destacables aquellos ejemplos de participación en la reacción de planes o de proyectos urbanos. Además de los que ofrecen oportunidades de formación y educación en esos mismos procesos. Los que podemos destacar, entre los redactores del texto, que estamos a la disposición para comentar o ampliar las referencias, son estos:

  1. Formación en urbanismo mediante el Método de Plan Base: Supone un módulo o unidad de formación y capacitación. Se realiza bien directamente con las ciudades (ejemplo: Lichinga en Mozambique, 2011, junto a CGLU); bien con esa misma institución de gobiernos locales, en el marco de proyectos de cooperación (ejemplo: Cooperación Sur-Sur entre Mozambique y Brasil); bien con Universidades o asociaciones universitarias (ejemplo, del primer caso, sería el Curso Taller en le Universidad Mandume de Lubango, Angola 2013, y, en el segundo, la actividad de solidaridad con la ACUP de Cataluña en la ciudad de Jacmel, Haití, 2013); por último hay ejemplos de trabajo con Ministerios (Costa Rica o Ecuador) o con Gobiernos de nivel estado regional como es la Provincia de Santa Fe en Argentina.
  2. Escuelas de Formación urbana como MILE y GOBIERNA: Se trata de instituciones de gobierno local o intermedio que han asumido el reto de la formación de los agentes de las políticas locales. En el primer caso en Durban, Sudáfrica, y con la referencia de Soobs Moonsammy. En el segundo caso, explicada por José Citroni, Director de Planificación de la Provincia de Santa Fe.
  3. Aportaciones de participación ciudadana en el urbanismo: Citamos el conjunto de procesos de participación en España, en la etapa postcrisis, aportados por Sonia Puente y Miguel Couto, desde Comunica Ciudad. Asi como otro ejemplo: “Atelier d’Urbanisme de Perpignan” (L’A) que integra a los vecinos, los políticos y los técnicos en la resolución de los problemas urbanos con un dialogo directo sobre las soluciones o proyectos
  4. Acciones de integración en los servicios públicos: No hay que olvidar que el urbanismo participativo no es solo para planes y proyectos. En definitiva se trata de ampliar la accesibilidad de las personas a la ciudad y al conjunto de espacios y servicios públicos que aporta. Ahí hay experiencias claras de política de educación para la integración (Jordi Garreta) como el ejemplo de Montreal CEETUM y en otras ciudades y las diversas aportaciones de la Universidad de Lleida, en el estudio de las componentes de participación y de integración en esa ciudad intermedia, que facilitan el acceso universal a los servicios públicos (Fidel Molina y Montse Gea).

6.- Citaciones y referencias.

Este apartado no es una bibliografía solo una referencia de los trabajos o de los documentos consultados. Sin duda la bibliografía y los links posibles serian muchos más. Dado que en el mundo digital las plataformas y los blogs y otros elementos ofrecen un amplio marco de mejora de estas ideas expresadas. Además de la literatura académica existente. No obstante, ahí van estas referencias. Pero este artículo prioriza las experiencias vividas, por el equipo de redacción, relacionadas con el mundo de las administraciones, también de la universidades, pero ligadas directamente a experiencias realizadas en ciudades, normalmente de escala intermedia.

Versión 15/09/2016 + Citas:

(1) Henri Lefebre “El Derecho a la ciudad!, 1968 +

(2) Soobs Moonsammy “Participatory Planning” Tesis, 2016; Durban, Sudáfrica. +

(3) Sonia Puente y Miguel Couto Equipo “Comunica Ciudad”; 2016, Oviedo, España. +

(4) Capitulo del trabajo realizado conjuntamente con José Mª Lahosa y Josep Mª Pascual, titulado: Ciutat i Prevenció: elements per la seva quantificació (2005) para la Dirección de Servicios de Prevención del Ayuntamiento de Barcelona. +

(5) Artículo de Josep Mª Pascual y Josep Mª LLop, sobre: “INMIGRACIÓN Y POLÍTICAS DE INCLUSIÓN SOCIAL EN LAS CIUDADES.

 (6) ver las webs: MILE www.mile.org.za

GOBIERNA MILE www.mile.org.za

GOBIERN@ Escuela de los Municipios y Comunas de la Provincia de Sant Fe: https://www.santafe.gov.ar/index.php/rmyc/content/view/full/170023es

L’A www.atelier-urbanisme.fr

CEETUM http://www.oise.utoronto.ca

L’A www.atelier-urbanisme.fr

CEETUM http://www.oise.utoronto.ca

Editor:

Josep Maria LLOP, Urbanista – cimes.jmllop@gmail.com – Cátedra UNESCO UdL CIMES

Equipo:

Miguel Couto, Comunicación Urbanista – hola@comunicaciudad.com – Comunica:Ciudad

Sonia Puente, Arquitecta Urbanista – sonia@comunicaciudad.com – Comunica:Ciudad

Soobs Moonsammy, Geógrafa Urbanista – subhatri149@gmai.com – MILE Institute Durban